Entradas desordenadas:

Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

jueves, 17 de marzo de 2016

Nacionalismos

15.3.2016

El amor a la patria (el lugar de nuestros padres) o al terruño es un derivado, me parece, del amor a nuestros seres queridos y el lugar dónde vivimos con ellos. Los humanos somos expertos en "derivar", en amplificar emociones fijándolas en cosas que no se ven a simple vista. Probablemente el resultado de nuestro poder mental. Como especie somos poderosa, y compartimos con las ratas y las cucarachas el dominio del planeta; cada uno en su nicho pero peligrosamente cercanos. Freud intuyó algo de esto, y como todo humano lo hizo "derivar" hasta convertirlo en un sistema psicológico y filosófico. El "nacionalismo" es, sociológicamente hablando, un veneno; más todo veneno en pequeñas dosis es terapéutico. El nacionalismo, como expresión mental (en informática se diría "como lenguaje de alto nivel") sirve para consolidar la tribu y formar buenos equipos para la caza y la depredación. 
El problema que tenemos por estas tierras es que somos EXCESIVOS. Sí; exageramos en todo y hasta las buenas cualidades las convertimos en palos. Goya lo supo ver muy bien; y cada vez que veo sus dibujos meneo la cabeza porque me parece genial lo lejos y lo profundo que pudo ver este hombre, tan nuestro. Da mucho orgullo, lo reconozco, tener gente así en nuestra historia. En realidad los españoles somos los Balcanes del oeste de Europa, muy parecidos a los países de la extinta Yugoslavia; también somos tremendamente parecidos a los del sur del Caucaso (chechenos y otras etnias), y solo la distancia nos oculta lo similares que somos y reaccionamos frente a los problemas existenciales y políticos. 
Pero no quiero hacer sociología de salón (aunque sí de mi fuera aconsejaría a todo aprendiz de sociólogo que viaje mucho, y que vaya a América Hispana y recorra un poquito los Balcanes y si le queda algo de dinero que visite Rusia que somos, en algunas cosas, tan, tan parecidos que pareciera que nos hemos perdido en un bosque y hemos vuelto, luego de recorrer un círculo, al mismo punto de partida. No quiero alargarme, pero nuestro problema principal, en España, es que somos excesivos, repetitivos hasta la obsesión y un poco surrealistas. Imagínate que Valle Inclan quisiera ser ¡Goethe! y que en el fondo cree que lo es, sólo que le falta pulirse un poco. Pues este pobre hombre sería un excelente símbolo de lo que es un español... espontáneamente. Y así tenemos auténticos españoles que se creen... catalanes, o vascos, o gallegos. En realidad también podríamos imaginarnos croatas o griegos o chechenos, si nuestra cultura sociológica diera para tanto. 
Lo dicho, caro amigo, somos excesivos y a la vez un poco autistas. A todo el mundo humano se le puede aplicar la misma receta, pero nosotros, los españoles, la necesitamos urgentemente, más que nadie (o tanto como los pueblos que cité); necesitamos imperiosamente de grandes dosis de "ciencia" y "arte", las dos únicas actividades humanas que nos pueden hacer, paradójicamente más tranquilos, reflexivos y sensatos. Ojalá Dios se apiade de nosotros, pueblo desgarrado que, como El Holandés Errante, vaga con su barco (muy parecido al Estado de las Autonomías) por los océanos del mundo buscando el paraíso de la identidad perdida.

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