Entradas desordenadas:

Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

viernes, 18 de marzo de 2016

Autoengaño... y sus funciones

27.11.2011

No he leído mucho sobre el "autoengaño"; no es un tema muy popular. 

En un libro ya antiguo de Eduardo Punset (El viaje al amor) éste comenta que "mentir conscientemente resulta agotador para el cerebro" (pág. 195) y arriesga la siguiente hipótesis: El autoengaño es mayor en aquellos que tienen facilidad para engañar a los demás. 

Es probable que sea así, aunque no se si existen pruebas empíricas de ello; en todo caso el autoengaño es omnipresente en nuestra vida cotidiana. La gente, nosotros, ve lo que quiere ver y siempre encuentra un motivo justificador para cualquier perrería que se hace al otro. 

Creo, o tiendo a pensar mejor dicho, que nos autoengañamos en lo trivial y también en lo importante, en nuestras motivaciones y en la valoración de propios y extraños. Y sin embargo se habla poco de ello. Y tampoco las revistas traen cuestionarios para saber "cuánto" nos autoengañamos, ni los suplementos dominicales de los diarios, que acostumbran a ilustrarnos sobre variedad de cuestiones de "autoayuda", dedican al tema algunas páginas. 


¿A que se debe -me pregunto- que una cuestión tan omnipresente e importante (ya que influye en nuestras decisiones y valoraciones), permanezca en la penumbra?

28.11.2011

Gandhi me impresionó mucho en su momento. Pero no era un buen ejemplo de estadista, a pesar de sus éxitos (baste considerar que aconsejaba a los europeos que se dejasen invadir por Hitler, sin oponer resistencia). 

Dices que la falta de autoestima puede ser un motivo para el autoengaño, y no lo dudo, pero la cuestión es que esa "falta" o debilidad, o simplemente peligro (a la propia autoestima) está en todos nosotros, aunque en algunos se note más. 
Hasta el hombre más templado puede dudar de sí, y por lo tanto el autoengaño sigue siendo necesario... cuando la realidad no es la que deseamos. 
El autoengaño no es algo casual, ni un deficit moral (solamente) es la manera que nuestra psiquis arregla la realidad para que no nos moleste. 

Realidad que puede ser alterada por nuestras acciones de manera crítica, hasta el punto de poner en cuestión nuestras motivaciones. Ahí entra el autoengaño poniendo un parche y eliminando una fisura amenazante para la básica seguridad del Yo.

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