Entradas desordenadas:

Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Confusión deliberada?

12.11.2013

[Fernando Savater: "Que los catalanes puedan decidir solos, es asumir ya su independencia” lavanguardia.com]

No pretendo tener la última palabra, ni acabar con el debate. Sólo expreso lo que pienso conforme a mis conocimientos sobre un Estado de Derecho. 

En cuanto a la observación que me hace Jaume, creo que confunde el significado de la palabra "conjunto" en términos jurídicos con otros significados posibles, como el matemático. 
Cada disciplina tiene su vocabulario preciso, mezclarlos sólo lleva a la confusión total. Debemos distinguir entre razonamientos políticos, jurídicos o de otra clase. Por cierto que suele decirse que los argumentos políticos están por arriba de los jurídicos (o así lo he escuchado), literalmente hablando es una afirmación falsa. 
La política compete al parlamento, pero la aplicación de las leyes al poder judicial; y no hay colisión ni puede haberla entre ambas esferas. Si se quiere modificar una ley, cuestión política, debe hacerse conforme a derecho; no vale que una asamblea (aunque sea de millones de personas) lo decida por sí y al margen del ordenamiento jurídico. 

Se puede invocar precedentes históricos... pero volvemos a la cuestión inicial: si se produce una "revolución" o "golpe de estado", el ordenamiento jurídico anterior queda anulado por la fuerza de los hechos; no hay una prolongación y cambio del Estado de derecho, sino un empezar de nuevo gracias al poder de la fuerza bruta. 


Incuestionablemente la fuerza es capaz de crear nuevos Estados, pero si no se quiere apelar a ella, entonces no queda otra solución, en un Estado de Derecho, insisto, en ajustarse a las normas establecidas y a cambiarlas conforme al procedimiento establecido; no hay una "tercera vía", sólo hay dos: o respetar el Estado de Derecho o hacerlo saltar por el aire.

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