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Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

lunes, 1 de mayo de 2017

El principal error es ignorarlo

Entrada del 1-5-2017

Releía, como estaba un poco aburrido, un suplemento que guardo de La Vanguardia, del 27 de septiembre de 1994, dedicado a la muerte reciente del filósofo Karl Popper. Me gustó, siempre, la manera como el filósofo consideraba al "error". No era un obstáculo ni una pérdida de tiempo, tampoco un accidente evitable; errores cometemos todos, desde los científicos hasta los políticos y por supuesto nosotros, los sencillos ciudadanos que constituímos algo así como el tejido de lo social. Popper venía a decir, en sustancia, que de los errores se aprende mucho, y que negarlos o rechazarlos es el mejor camino para el estancamiento intelectual.

Pensaba yo que a nuestro Presidente actual le haría falta leer o releer, si alguna vez estuvo a su alcance, al filósofo que comento. Quizá aprovechando una tarde aburrida o quizá porque algún buen consejero le prepare un dosier con los pensamientos básicos de Popper y sus aplicaciones a la política. Si Rajoy repasara al autor de "La lógica de la investigación científica" y también el de "La sociedad abierta y sus enemigos" captaría en seguida, porque tonto no es, que la democracia es, como escribe Josep Ramoneda en este mismo suplemento, "el único sistema político que se define en función del error y no de la implacable y autoritaria imposición del bien".

Y de pensamiento en pensamiento no tardaría en concluír, supongo, que la cuestión crucial no es que en su partido se haya descubierto una vasta trama de corruptos, cosa en si mismo muy mala pero no irreversible, sino en saber tomar el toro por los cuernos y expulsar toda posibilidad de corrupción en el futuro; amén de denunciar a todos los corruptos que en su partido aún se esconden.

Una catarsis de este tipo, valiente y peligrosa pero audaz y entusiasmante a la vez, podría llevar a nuestra democracia a un nuevo nivel de autoconciencia. Algo profundamente positivo para nuestro futuro, en vez de hacernos sentir, a todos, que vivimos en un lodazal de mentiras y exculpaciones.

Rajoy puede hacerlo, si quiere y si se anima, y si -por supuesto- cuenta con el aval de las principales figuras no tocadas de su partido. Actualmente el PP es el partido mayoritario y creo que sería capaz de soportar una purga en regla. Más aún, saldría rejuvenecido de tal operación, si se hace a tumba abierta y a la vista de todos. El PP seguiría siendo el partido mayoritario por muchos años; en cambio, si fía todo al repunte de la economía y a la estima de sus iguales en las reuniones europeas, es probable, no seguro, pero nada irracional suponer que este partido no sobrevivirá mucho tiempo. Durará sí, pero en un modesto lugar como a la larga les sucederá a todos los que no han sido capaces de entender que el tiempo del secreto y el misterio está acabándose aceleradamente. 

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