Entradas desordenadas:

Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

sábado, 6 de mayo de 2017

6.mayo.2017

Dentro de mi modesta campaña por hacer conocer las mejores figuras del siglo XX, y por su lectura o relectura comprobar que también aportan ideas interesantes para nuestra época, transcribo aquí los 12 principios que Karl Popper pensó para la gente que piensa y escribe parte de lo que piensa; aunque hay veces en que pareciera que también hay gente que escribe más de lo que piensa:

Doce Principios para una Nueva Ética Profesional del Intelectual.
1. Nuestro saber conjetural objetivo va siempre más lejos del que una
persona puede dominar. Por eso no hay ninguna autoridad. Esto rige también
dentro de las especialidades.

2. Es imposible evitar todo error o incluso tan sólo todo error en sí
evitable. Los errores son continuamente cometidos por todos los
científicos. La vieja idea de que se pueden evitar los errores, y de que
por eso se está obligado a evitarlos, debe ser revisada: ella misma es
errónea.

3. Naturalmente sigue siendo tarea nuestra evitar errores en lo posible.
Pero precisamente, para evitarlos, debemos ante todo tener bien claro cuán
difícil es evitarlos y que nadie lo consigue completamente. Tampoco lo
consiguen los científicos creadores, los cuales se dejan llevar de su
intuición: la intuición también nos puede conducir al error.

4. También en nuestras teorías mejor corroboradas pueden ocultarse errores,
y es tarea específica de los científicos el buscarlos. La constatación de
que una teoría bien corroborada o un proceder práctico muy empleado es
falible puede ser un importante descubrimiento.

5. Debemos, por tanto, modificar nuestra posición ante nuestros errores. Es
aquí donde debe comenzar nuestra reforma ético-práctica. Pues la vieja
posición ético-profesional lleva a encubrir nuestros errores, a ocultarlos
y, así, a olvidarlos tan rápidamente como sea posible.

6. El nuevo principio fundamental es que nosotros, para aprender a evitar
en lo posible errores, debemos precisamente aprender de nuestros errores.
Encubrir errores es, por tanto, el mayor pecado intelectual.

7. Debemos, por eso, esperar siempre ansiosamente nuestros errores. Si los
encontramos debemos grabarlos en la memoria: analizarlos por todos lados
para llegar a su causa.

8. La postura autocrítica y la sinceridad se tornan, en esta medida, deber.

9. Porque debemos aprender de nuestros errores, por eso debemos también
aprender a aceptar agradecidos el que otros nos hagan conscientes de ellos.
Si hacemos conscientes a los otros de sus errores, entonces debemos
acordarnos siempre de que nosotros mismos hemos cometido, como ellos,
errores parecidos. Y debemos acordarnos de que los más grandes científicos
han cometido errores. Con toda seguridad no afirmo que nuestros errores
sean habitualmente perdonables: no debemos disminuir nuestra atención. Pero
es humanamente inevitable cometer siempre errores.

10. Debemos tener bien claro que necesitamos a otras personas para el
descubrimiento y corrección de errores (y ellas a nosotros); especialmente
personas que han crecido con otras ideas en otra atmósfera. También esto
conduce a la tolerancia.

11. Debemos aprender que la autocrítica es la mejor crítica; pero que la
crítica por medio de otros es una necesidad. Es casi tan buena como la
autocrítica.

12. La crítica racional debe ser siempre específica: debe ofrecer
fundamentos específicos de por qué parecen ser falsas afirmaciones
específicas, hipótesis específicas o argumentos específicos no válidos.
Debe ser guiada por la idea de acercarse en lo posible a la verdad
objetiva. Debe, en este sentido, ser impersonal.

Les pido que consideren mis formulaciones como propuestas. Ellas deben
mostrar que, también en el campo ético, se pueden hacer propuestas
discutibles y mejorables.

"Tolerancia y responsabilidad Intelectual"

Extracto de la Conferencia pronunciada el 26 de mayo de 1981 en la
Universidad de Tubinga, Alemania. Repetida el 16 de marzo de 1982 en el
Ciclo de Conversaciones sobre la Tolerancia en la Universidad de Viena,

Austria.

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