Entradas desordenadas:

Facebook no facilita la posibilidad de rescatar entradas antiguas con comodidad, así que el desorden cronológico con que se suceden en este blog se debe a ello. Sólo con tiempo y paciencia se puede ir cada vez más atrás localizando reflexiones y pensamientos dignos de ser recuperados; la búsqueda resulta muy cansadora. Este blog hace una selección de la participación de Brigantinus desde su inicio.

martes, 3 de mayo de 2016

18-abril-2016

¡Por fín! luego de pasar varias décadas encuentro que alguien ha pensado lo mismo que yo. Lo cual es una satisfacción, ya que cuando uno está aislado y se es relativamente inteligente, no puede darse demasiado importancia a una intuición que nadie comparte.
La cuestión vino de las primeras naves Viking, si mal no recuerdo, y la participación del famoso Carl Sagan. Resulta que en una de ellas -creo recordar que la primera- se envió un disco de oro con una serie de informaciones sobre la especie humana. Iban unos dibujos de hombre y mujer y diversos mensajes grabados en multitud de lenguas, además de fórmulas matemáticas y también música.
Se trataba de dar cuenta, a quién tuviera la oportunidad de observar el artefacto que existe vida inteligente en algún lugar lejano del Universo: en la Tierra. Además había, si la memoria no me falla, un dibujo de nuestro sistema solar para aclarar de que barrio somos.
Cuando me enteré de la noticia, muy publicada en su momento en todos los medios, me quedé perplejo preguntándome: "¿Y porque razón tenemos que indicar quiénes somos y dónde estamos a quién no conocemos para nada, a tal punto que ni siquiera podemos imaginarlo y lo por tanto no tenemos la menor idea de sus intenciones?"
Me pareció algo intuitivo mi razonamiento, fruto de la espontaneidad, y que no requería ninguna clase de "estudios especiales"; pero nunca encontré la menor duda sobre la tarea de esos científicos y jamás leí un artículo que coincidiera con mi reflexión inicial. Para mi era de sentido común no alertar a nadie sin conocerlo antes ya que la bondad no suele abundar en la naturaleza, pero parecía que para estos científicos, y para todo el mundo que los rodeaba, estaba cantado que si los extraterrestres eran tan o más inteligentes que nosotros -lo suficiente para interpretar correctamente el mensaje-, sus buenas intenciones eran inevitables. Pues bien, ahora me encuentro que por lo menos no era tan estúpido mi recelo inicial.

No puedo menos que menear la cabeza: llevamos la tribu impresa en la parte más primitiva de nuestro cerebro; siempre vamos en manada , y si alguna oveja, por casualidad o por algún defecto de su carácter, se separa de ella... termina dudando de su cordura.


Pero si se tiene la "suerte" de vivir lo suficiente, a lo mejor encontramos que no estábamos tan solos.


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