5.1.2016
La política es así: tortuosa e impredecible. Y los comentaristas que leo (o escucho) también tienen que ganarse la vida sacando de la paja algo que parezca coherente. Pero debemos recordar que algo por se coherente no tiene porque ser cierto y que la realidad, si nos es cercana (en el espacio y el tiempo) difícilmente la entenderemos. Se necesita tiempo, mucho tiempo, para conocer lo que pasó realmente.
Creo que era Chou En Lai (escrito con la grafía antigua) que se negó a comentar la Revolución Francesa porque aún "era demasiado pronto". Sin llegar a la cautela del chino yo pondría por lo menos diez años, y mejor aún veinte.
Luego ¿qué hacer? nada, porque ya otros se encargaran de liarla. Obviamente esta solución no es políticamente correcta; no lo es, simplemente es sensata y no es algo que convenza. Pero estar convencido tampoco significa estar en lo cierto, y ni siquiera es garantía suficiente de mejorar al mundo.
Si los pueblos fuesen más escépticos nos habríamos evitado muchos experimentos con millones de muertos; y hasta es posible que tuviéramos menos yihadistas entre nosotros.
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